sábado, 29 de marzo de 2008

Regreso al texto con una visión sobre Juno




La vida ha seguido su curso los últimos meses. Me he tomado el tiempo para suspirar, dejar pasar las circunstancias ajenas a mí como eso, ajenas, y retomar las mías como enseñanza. También he dejado que la “pastillita de la felicidad” influya sobre mi metabolismo sin resistirme. Todo lo veo diferente, tomo las cosas con calma, asumo las consecuencias de mis actos y dejo en manos de los demás las suyas.
Entre los momentos no gratos que he experimentado en ese tiempo que he abandonado mi blog está la noticia amarga de que la revista Cinefan suspendía sus ediciones por tiempo indefinido. La falta de patrocinios, por no decir de sensibilidad, de algunos ocasionó que este esfuerzo se viera fracturado. Incapaz de apoyarles en lo institucional, les pedí que no me pagaran por las colaboraciones pendientes como una simbólica manera de apoyo en el terreno personal. Mi último texto quedó en los archivos de mi mac y de la pc de Enrique Pardo, el entusiasta editor.
Ahora me tomo un respiro mientras Gabino Palomares exprime las cuerdas de su guitarra y deja salir las notas de su garganta en el escenario del Cine Teatro Alameda, para ponerme al corriente con el blog. Queda mucho que decir de lo sucedido estos meses, por lo pronto dejo mi impresión sobre “Juno” (cabe hacer mención que en las primeras entradas que hice del blog hablé un poco sobre ella y la experiencia que tuve al respecto en Londres).

JUNO

Un embarazo no planeado es un problema que se presenta en todas las zonas del planeta. La discusión sobre cómo asumirlo se puede volver más ácida según la geografía, la educación o las creencias de cada individuo. Cuando la situación involucra adolescentes el tema se torna más controversial. De cualquier modo, es quien lleva el producto en el vientre quien encarna las alegrías, angustias, culpas o bendiciones que en tal condición se pueden experimentar, a pesar de los demás. Ese es el planteamiento de esta cinta.
Juno es una chica de 16 años que habita en el norte de los Estados Unidos. Paulie es su mejor amigo y queda embarazada como resultado de la intimidad entre ellos. Saber que su bebé ya tiene uñas la hace desistir de realizarse un aborto; entonces se da a la tarea de buscar los padres adoptivos perfectos, para después comunicar a su padre y su madrastra su estado y su decisión.
En sus primeras escenas, “Juno” parece otra película “indie” con personajes excéntricos y atípicos, pero finalmente esquemáticos; por otro lado, podemos creer estar viendo otra película de concepto que rápidamente le cederá el espacio a los lugares comunes de la suburbia americana. Sin embargo, la misma historia se encarga de desmentirnos.
El director, Jason Reitman, no pudo seleccionar mejor actriz que la carismática Ellen Page (“Hard Candy”, 2005) que con picardía, sarcasmo, insolencia y encanto hace de Juno uno de los personajes más entrañables, por agridulce, que veremos este año en pantalla.
“Juno” brinda un momento de emoción auténtica por cada diálogo ingenioso escrito por la guionista debutante Diablo Cody, una escena iluminadora por cada encuadre programático, una mirada que dice mucho de los personajes por cada tema musical metafórico y preciso.
Reitman construye un mundo tan único como universal y la historia de la chica con panza termina venciendo cualquier tipo de resistencia, particularmente la social, que se finca en la intolerancia de un pueblo ante un embarazo adolescente.
No es que Juno rechace a su hijo, sólo es que a sus 16 años se muestra realista y opta por el mejor futuro para éste. No es que busque la comodidad, es que asume sus circunstancias. Juno, abrazada por Paulie, abrirá el corazón sobre una cama de hospital. La chica suspicaz dejará fluir el llanto y cualquiera que la haya mirado receloso desde su butaca, dejará entonces de juzgarla.

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