martes, 2 de agosto de 2011

Doble regreso

"De un tiempo lejano a esta parte ha venido perdido, sin tocarme la puerta, un recuerdo entrometido..."
Para no olvidar, Andrés Calamaro

Vuelvo con un poco de miedo, con dedos inseguros luego de dos años, siete meses y treinta y un días de no haber dejado una sola letra por aquí.

Me he dedicado a todo y a nada en este tiempo. Han pasado meses y días. Muchas horas, largas horas en las que he sufrido y gozado, he perdido mucho, sobre todo confianza en la humanidad, pero he ganado experiencia y tal vez algo de sabiduría. He encontrado el amor y con ello la paz, pero también me he reencontrado en fechas recientes con ese "recuerdo prohibido, olvidado en el olvido"...

Y de eso tengo que hablar, porque necesito externarlo, porque necesito entender y reciclar para luego dejar ir... porque me ha estado inquietando, porque llegó para irrumpir en mi rutina, sin tocarme la puerta, esa que ya había yo cerrado.

Aunque irónicamente fue justo su impetuosa reaparición la que me dio claridad con esa luz que dejó entrar cuando sin aviso abrió mi puerta. Lo agradecí entonces y lo agradezco ahora. Me quitó un culpa lapidaria que resultó ser innecesaria, pero que cargué por una década. Fue, como bien lo dijo, como haber limpiado de esquirlas esa herida que aún supuraba. Ese episodio me marcó y aquí lo llevo dentro, tuve diez años para entenderlo, pero sólo a través de mi versión, esa que me avergonzaba y tanto me laceraba.

¿Quién diría que algún día habría de agradecer a Televisa por haberme ayudado a encontrar cierta paz?

Mejor dejo a Calamaro que lo siga explicando por mí, porque él me ha ayudado a entenderlo y simplemente sentirlo sin negarlo. Sin huirle. Porque es. Porque existe. Porque como en estos años, de nuevo se irá diluyendo hasta que otra vez la vida nos sitúe en un teatro de Guanajuato, en un hotel de Guadalajara, en un restaurante de DF o en una calle de San Luis.

Para no olvidar